Historia

1ro de de 2003

•Situación del pueblo:

Barrio de la Puente es uno de los ocho pueblos del Valle Gordo que está regado por un río de poco caudal que lleva el mismo nombre que el valle.

El nombre del pueblo se lo da un puente de la época romana que hay en mitad del pueblo, que enlaza un barrio llamado Portugal y otro llamado la plazuela y la fuente.

Está situado en el noroeste de la provincia de León.

•¿Cuántas veces se come al día y qué nombre recibe cada una de estas comidas?

En esta localidad rural y agrícola-ganadera, Barrio de la Puente, el día comienza con los primeros rayos del sol.

Para despertar mejor y coger ánimos para el día, se ayudaban de la “PARVA” que consistía en un café solo con una pasta, por suerte, artesanas y una copa o culín de orujo.

Después de arreglar el ganado u otros trabajos del campo, tomaban el “ALMUERZO”: café con leche o leche sola con abundante pan o “feisuelos” que quedaban del día anterior.

A media mañana tomaban “LAS DIEZ”, que consistía en fiambre (chorizo, jamón o lomo) con pan y acompañado de buen vino.

La “COMIDA” se hacía a mediodía. Es la más fuerte y completa. Se comenzaba con cocido o potaje que casi siempre era de legumbres o verduras, acompañada de ensalada de lechuga y cebolla. Como segundo plato: carne, generalmente de cerdo. El pan era elaborado con centeno o trigo propio de la tierra. Vino o agua para beber (agua de la fuente del pueblo). De postre: manzana o pera de los árboles frutales de la huerta.

Para “MERENDAR” se tomaba fiambre, pescado en conserva, queso o requesón.

“CENA”: generalmente se componía de sopa de ajo con cachelos(patata cocida con un refrito de aceite, ajo y pimentón). Se alternaba con huevos cocinados de distintas formas: cocidos, fritos con puntilla y patatas fritas, tortilla de patata, tortillas de chorizo, jamón, “feisuelos” y un gran tazón de leche.

•¿Dónde se come y a qué horas del día?

El lugar más idóneo para reunirse la familia y tomar los alimentos era la “COCINA” (ocasionalmente en verano, se solía comer en el corredor de la casa, pero pocas veces)

Los comedores de las casas se utilizaban en especiales días del año, como en la Primeras Comuniones, bodas, fiestas del pueblo...

La “PARVA”: entre las 6:00 y 8:00 de la mañana, según la estación del año. El “ALMUERZO”: sobre las 8:00 de la mañana. Las “DIEZ”: como indica la palabra, a las 10:00 de la mañana. “MERIENDA”: de 5:00 a 6:00 de la tarde. “CENA”: sobre las 9:00 de la noche. El horario de las comidas lo marcaba el reloj que un día colocaron en la torre del campanario de la Iglesia. Reloj que data de hace muchísimos años.

•¿Cómo se preparan y con qué se condimentaban las comidas ordinarias?

Las comidas se preparaban sobre fuego de leña. Los aditivos más corrientes son: aceite de oliva, sal, cebolla, ajo, pimentón, perejil y alguna ocasión el laurel.

La grasa y el unto de cerdo se utilizaban principalmente para las sopas de ajo.

Los estofados de pollo, conejo, cabrito y cordero se preparaban con abundante aceite de oliva y manteca de cerdo, acompañados de un machacado de ajo, perejil y cebolla.

•¿Existe alguna diferencia en el número, hora y género de comidas, según sea la época, labor, día laborable o festivo?

Los hábitos de comer, por sus características y condicionamientos, podríamos clasificarlos en varios grupos:

Comidas de laboreo : comidas a base de legumbres y con carnes (compango). En épocas de aradas, siembras, recolección, maja (degranar el pan). En le invierno, después de cenar, al no haber televisión, la gente se reunía, cada día en una casa, para convivir, jugar a las cartas, hacer alguna labor, divertirse. A esto se le llama Hilanderos: los había de casados y de mozos y mozas (solteros/as). Los chicos iban por las casa a coger huevos y leche sigilosamente y las chicas hacían los mazapanes y chocolate. También era típico en el día que se amasaba, hacer los bollos dulces y empanadas para los hilanderos. Como anécdota curiosa: en Nochevieja se escotaba (dar un real ´0 2 reales) para comprar mistela, higos, pasas, acompañado de un baile con música de pandereta. Para finalizar, se echaban las papeletas y al que le tocara, por suerte, la moza, muy de madrugada y antes de ir a misa, iba a “convidar” (invitar) con bebida (aguardiente o mistela) y con pastas a l mozo. El día de Reyes, el mozo hacía lo mismo con su pareja. En Semana Santa, La noche del Sábado al Domingo de Resurrección, los mozos tocan las campanas durante un largo rato y a continuación van por las casas a coger huevos de los neales de las gallinas para que al día siguiente las mozas le hagan los mazapanes. En época de siega (tanto de hierba, cereales, trigo, centeno), la comida preparada les llegaba en unas “marmitas” y cestos hechos a mano con varas de mimbre, al lugar de trabajo. Esto de le encomendaba a los hijos más pequeños que estaban en casa. Después de comer, los agricultores descansaban un rato a la sombra echando la siesta. Los Domingos, para diferenciarlos del resto de días, se solía preparar arroz con pollo o con bacalao en salazón, flan, arroz con leche. El horario de la cena dependía de la época del año. En invierno se suprimía la merienda y la cena se adelantaba a las 8:00 de la noche.

•¿Cuál es el orden de los platos?

El ama de casa iba colocando los platos en la mesa una vez que estaban todos los comensales.

1º) sopa de cocido o pataje de legumbres, patatas o verduras.

2º) la ración de carne (carne cocida, tocino, chorizo, cecina, pata de cerdo etc.) acompañado de ensalada de lechuga, tomate y cebolla.

3º) postre: fruta (fresca o en conserva, según la época del año), flan, natillas, arroz con leche.

4º) café (elaborado con una parte de achicoria) con unas gotas de orujo.

•¿Qué se bebe en cada comida?

Los hombres, en su mayoría, bebían vino tinto o clarete por el vaso o por la bota cuando estaban fuera de casa.

Las mujeres y los niños, casi siempre, bebían agua. En alguna ocasión se preparaban un refresco elaborado con agua, azúcar y una papeleta de “Amisén”. En época más cercana, llegó la gaseosa embotellada (“gaseosa La rosa de río Luna”) y las “mirindas” (refrescos de naranja y de limón); estas solamente en época de verano.

•¿Quiénes comen a la misma mesa, y en qué orden toman su ligar en ella?

La familia se reunía en la cocina para comer. En las casas que disponían de mesa, todos los miembros se sentaban alrededor en torno a ella. Los abuelos y el padre solían tener sitio fijo. La mujer solía sentarse lo más próximo posible al fogón o a la cocina, ya que era más cómodo levantarse para servir la comida. Los niños era distinto y dependía si había invitados o no. Se solían sentar en escaños y taburetes o sillas.

En las casas que no disponían de mesa, se sentaban en escaños alrededor del fuego. El ama de casa les iba sirviendo la comida en las cazuelas que cogían con sus manos.

•¿Comen todos de un plato común, o usa cada uno el suyo?

La forma habitual de comer era cada uno en su plato, excepto algunas comidas como: cachelos, ensalada... que se hacía a modo de rancho; cada cual comía con su cubierto.

•¿En qué comidas se usa la cuchara, y cómo es ésta? ¿De qué forma y material?

Desde tiempo ya muy lejano. Se utilizó la cuchara de madera (hecha de urz o fresno). Mas adelante fue sustituida por cuchara de metal, aunque se seguía utilizando la de madera como ayuda de la elaboración de los guisos y repostería. Las primeras cucharas de metal eran de mala calidad, ya que se dice que “cortaban los labios”.

•¿Qué alimentos se sirven directamente con los dedos y cuáles se comen con tenedor o cuchillo?

Habitualmente se empleaba mucho los dedos para comer el embutido, carne con hueso, pollo, conejo, feisuelos, rosquillas, fruta. El huevo frito se solía comer mojando con un trozo de pan sin utilizar tenedor. En algunas ocasiones, chupando con los dedos, si se trataba de chocolate o miel.

El empleo del cuchillo ha sido más frecuente. Para cortar la hogaza de pan, se hacía con cuchillo o navaja. El tenedor fue utilizado más cercano a nuestros tiempos actuales.

Actualmente, los hábitos y costumbres, en la mesa, han ido mejorando y refinándose ya que casi toso el mundo usa los tres cubiertos para comer.

•¿Cómo se preparan los huevos? ¿Se hace conserva de huevos?

Los huevos abundaban en la dieta alimenticia ya que todo el mundo criaba sus propias gallinas para autoconsumo. Principalmente se comían fritos con patatas fritas y jamón. Se tomaban también pasados por agua, duro o cocidos, en tortilla, en flanes, natillas, feisuelos y una infinidad de postres caseros.

En épocas de fuertes trabajos, como la “hierba” o la maja (degranar el pan), era típico, en los mozos, hacer el “ponche” que consistía en huevos batidos (colados) con vino tinto y azúcar.

Como reconstituyente para los niños, de merienda, se les daba dos yemas de de huevo batidas y azúcar (con o sin leche).

Los huevos se consumían frescos pues como ya he mencionado, todo el mundo criaba sus propias gallinas para consumo doméstico.

•¿Se recita alguna plegaria antes o después de las comidas? ¿Cuál es?

Por regla general, y si lo permitían los trabajos, toda la familia esperaba a estar todos reunidos para comer. Antes de iniciar el primer plato, se bendecía la mesa con la señal de la cruz seguida de alguna oración:

Bendícenos hoy señor

y bendice este alimento

que para nuestro sustento

nos proporciona tu amor

El rezo del Santo Rosario se realizaba antes de la cena.

Actualmente esta buena práctica va decayendo en nuestras casas.

•¿Cuáles son los días de ayuno y qué se come en ellos?

La Iglesia Católica marcaba unos días durante el tiempo de Cuaresma de ayuno y abstinencia; comenzaba el Miércoles de ceniza, todos los viernes de Cuaresma y el Viernes santo.

Los Católicos compraban la “bula” que eximía a los ciudadanos de poder comer carne durante los viernes del año. Los niños, ancianos y enfermos quedaban exentos de estos requisitos rezando un Padre Nuestro cada viernes del año.

Los días de vigilia consistía en no tomar carne o caldo de carne, sustituyéndolo por otros alimentos. De forma destacada los huevos y el bacalao en salazón, junto con los feisuelos.

El ayuno consistía en hacer solamente un ligero desayuno y dos comidas al día.

•¿Hay días en que retoman manjares especiales?¿Cuáles son?

Recuerdo oír a mis antepasados que toda fiesta importante se acompañaba de buenos majares; eran y son celebradas las siguientes fiestas:

o Fiestas de Navidad: destacando el “llosco” (o botillo), pollo casero estofado hecho con cazuela de “periguela” (de barro), las pastas caseras sin olvidar los higos, pasas y turrones. Propio de esta época era el “escotar” que consistía en dar un dinero cada persona y se compraba dulces y bebida; se compartía entre mozos y mozas pasando veladas muy divertidas que se alegraban con bailes con pandereta hasta altas horas de la madrugada.

o Carnavales: se preparaban los trajes para el desfile de carnaval. Los protagonistas eran dos “graciosos” que danzaban y bailaban seguidos del resto de la juventud. Iban por cada una de las casa del pueblo a recoger lo que voluntariamente les daban (o bien dinero, chorizo, huevos, tocino, jamón serrano...) e incluso a los pueblos cercanos. Algunos iban montados en caballería para concluir en una fiesta. En esta quiero señalar la “quema de la vieja” que consistía en quemar un manojo de paja y leña, y los mozos tiznaban con un trozo de carbón a todas las mozas del pueblo.

o Semana Santa: en ella destacamos los “feisuelos” y las “flores”. Los “feisuelos”: elaborados con harina , leche, huevos, un poco de sal y Royal. Se fríen en abundante aceite dándole forma de espiral. También es típico el “bacalao” y las “papinas” (mezcal de mantequilla con harina, leche y azúcar) tomando éstas como postre especial, parecido a las natillas.

o Corpus: una de las fiestas locales es “La octava del Corpus”. Se celebraba con comidas especiales (cordero, pollo de corral o cabrito) y como postre el “pionono” (parecido al brazo de gitano), elaborado con bizcocho y crema pastelera adornado con clara de huevo a punto de nieve.

o El 15 de Agosto, Nuestra Señora de Peñaforada o “Nuestra Señora de la Casa”: romería que se celebra en una ermita situada cerca del monte del Suspirón. Es típico llevar tortilla de patata, jamón serrano, chorizo y compartirlo con el grupo, buscando una sombra y acompañados de buena agua, que abunda por aquellas tierras. Por la tarde, ese mismo día, en el pueblo, se compraban las “uvas de Nuestra Señora” que en aquellos tiempos significaba algo especial.

o No puedo olvidar las típicas bodas del pueblo: ocho días antes del enlace avisaban a la juventud para reunirse en el salón del pueblo; se repartía vino con pan y galletas, acompañadas de música con pandereta y tamboril.

El día de la boda, después de salir de misa, repartían las “roscas”, elaboradas a base de harina, huevos, mantequilla, azúcar, leche y un poco de levadura. Le daban forma de rosca y cocidas en horno de leña. Los invitados les obsequiaban con abundantes comidas a base de carnes propias de la zona, y mazapanes, roscas y piononos. Por la noche, les servían la cena y aún seguía la fiesta al día siguiente con la “torna boda” hasta el medio día. Todo acompañado de pandereta, y en tiempos más cercanos a nosotros, el acordeón.

•La fabricación del pan en el horno casero:

Según las personas que me han informado, recuerdan que el pan era de elaboración casera. Voy a enumerar alguno de los trabajos qur los labradores hacían hasta llegar el pan a la mesa:

Lo que más abundaba era el “centeno”. Después de estar curado para la siega, lo llevaban a la “era”; se agrupaban las familias y con los “piertios” (dos palos de madera unidos entre si con unas correas de cuero) lo majaban (separar el grano de la paja). Se limpiaba con la fuerza del viento. Se llevaba al molino (molino de rodeno y agua) para molerlo. Una vez en casa, se cernía con la “peñera” para separar la corteza o salvado del polvo de la harina.

El amansado tradicional se solía hacer en todos los hogares para el consumo de la familia. Cada 15 ó 20 días, el ama de casa, comenzaba a preparar la masa durante la noche, para el día siguiente seguir con la elaboración. Colocaban en una “masera” la harina destinada para ese amasado; en el centro hacían una “poza” o agujero y clocaban el “hurmiento” (levadura) y se mezclaba todo. Al día siguiente le echaban agua caliente, de manantial, y un poco de sal. Amasaban lo suficiente y lo dejaban reposar el tiempo necesario. A continuación, se les da la forma deseada; solía ser hogazas de “peso a rumbo” (sin usar báscula). En el momento que el horno estuviera “roiso” (con el calor suficiente) se procedía a meter las hogazas, pero no sin antes rezar una oración:

“Tanto crezca el pan en al horno

como la gracia de Dios en el mundo todo”

El “horno” suele ser de bóveda en forma de media naranja, de ladrillo de barro. La base es de piedra. La leña utilizada para calentar el horno era de roble o de piorno. Para meter y sacar las hogazas se ayudaban de una “pala” de madera. También se usaba otro instrumento: el “cachabiello” para limpiar las brasas del horno y mover las hogazas. Una vez pasado el tiempo de coción, se sacaba y se reservaba en la “masera” (artesa de madera de roble). En algunos casos solían conservarse 20 ó más días. El horno se limpiaba con “ramas de mostrando” (planta) sujetas a un palo.

Siempre se dejaba masa fermentada en un cazuelo de barro (hurmiento) para el siguiente amasado, bien de la misma familia o para prestárselo a otra familia.

Posteriormente el pan de centeno fue dando paso al de trigo, o bien mezcla de centeno y trigo.

Como ya he hecho alusión anteriormente, si era época de invierno se elaboraba el “bollo dulce” par ale hilandero de mozas y mozos.

En esta localidad no se hacía pan con harina de maíz ya que éste no se cultivaba.

•¿Se matan cerdos, ovejas, gallinas, conejos u otros animales para consumo doméstico?

En el pueblo nuca han faltado determinados animales que criados y cuidados en las casas se destinaban al consumo familiar. Los más comunes eran el cerdo, pollos, gallinas, corderos, cabritos, ovejas y vacas. El cerdo era y es uno de los animales de mayor importancia para el consumo doméstico de las familias del pueblo.

Matanza del cerdo:

su crianza o cuidado no resultaba costosa, ya que estos animales aprovechaban los desperdicio o sobras de la alimentación familiar y otros productos de las huertas como remolacha, berzas, “callapazos”, “gamones”, y harina de centeno.

De él es aprovechable prácticamente todo y ha constituido la base de la alimentación cárnica de muchas generaciones de labradores.

La mayoría de las familias tenían 2 ó 3 cerdos (dependía del números de personas de cada familia). Su comida se les daba dos veces al día, una por la mañana y otra al atardecer. Este trabajo lo realizaban, la mayoría de las veces, la s mujeres. En varias ocasiones, cuando los cerdos aún eran pequeños, les preparaban la “caldera” del cerdo que consistía en cocerles patatas, remolacha y algunas verduras para que lo aprovecharan mejor.

Actualmente los cerdos se crían en menor proporción y en el régimen alimenticio predomina los piensos compuestos, de aquí la calidad de la carne son incomparables.

Actualmente, en algunas familias, al ser imposible criar el cerdo acceden a comprar carne y elaborar artesanalmente el embutido, principalmente “chorizos”, “salchichones”, “lomo”.

Durante todo el siglo pasado, la forma de matar al “gocho” sigue siendo la misma:

Muy de madrugada, en la cocina de “lumbre” (fuego en el llar) se pone a calentar, en una “caldera de cobre” colgada de las “pregancias”, en agua que más tarde se utilizará para pelar el gocho.

A primeras horas de la mañana, después de desayunar pastas caseras o un pedazo de mazapán con orujo, todos, cada cual con su tarea, comienzan las labores:

Una vez traído en cerdo de la “cubil” por varios hombres, atado con una soga por el hocico, es colocado en el banco para el sacrificio, en tanto es sujetado fuertemente por los asistentes.

El oficiante del rito: el matanchín

Es siempre la persona que año tras año, está encargada de sacrificar al gocho que ha sido colocado en una mesa alargada con cuatro patas. Suele guardar y preparar celosamente el cuchillo de sacrificar al animal.

Se considera la buena habilidad del matanchín ,si se comprobaba al cerdo “en canal”, que la cuchillada había entrado de lleno en el corazón del animal.

Las mujeres se encargan de recoger la sangre en “calderos de porcelana”, mientras la agitan enérgicamente con un palo, al fin de evitar que se coagule.

Acto seguido, se procede a echar el agua muy caliente sobre el cerdo para pelarlo; que consistía en raspar con unas cuchillas grandes hasta dejarlo completamente limpio. Hacia los años 60, este método fue sustituido por un soplete que funcionaba con butano y de esta forma “chamuscar” la piel del animal.

Se da paso a abrirlo y extraer todos sus órganos y aparatos. Una vez separadas las tripas, las mujeres, iban al río a lavarlas y prepararlas y dejarlas reservadas hasta el día de embutir.

El cerdo lo colgaban durante un día para que escurriera y enfriara la carne. Cortaban trozos pequeños de carne que posteriormente analizaba el veterinario, para saber si era apto para el consumo humano.

Pasado este tiempo se deshacía el cerdo en las piezas: jamones, lomos, costillas, lengua, patas oreja, carne para ser picada y aprovecha para hacer chorizos y yoscos.

Con la sangre, cebollas, ajos, miel, peras, sal, pimiento y grasa de cerdo, se elaboraban las morcillas, metiendo manualmente en “tripa” un poco gruesa y atadas por sus extremos con hilo de “bramante”. Luego se cocían en un caldera, por lo general de cobre, y para comprobar si estaban cocidas, se sacaba una y se pinchaba con una aguja. Si salía algo de sangre se les dejaba otro hervor. Cuando ya estaban cocidas, se sacaban del caldero y se colocaban en una “masera” cerca del fuego y cubiertas con un trapo para que lentamente se fueran enfriando. Una vez frías, se colocaban por un extremo, en un “varal” que previamente habían colocado los hombres en la cocina de lumbre, que más tarde curarían con la ayuda del humo y el aire. De ahí se iban cogiendo para gastar o bien cocidas, o fritas.

El segundo día siguiente a la matanza del cerdo, tocaba hacer el picado de la carne destinada para el embutido. Primero se les quita la “pelleja” a los trozos de tocino que se van a picar, y se junta con la carne cortada en trozos. El picado, a principios del siglo pasado, se realizaba con herramienta manual; para ello se utilizaba cuchillo muy afilados y tijeras. Luego llegaron las máquinas picadoras muy incómodas de manejar, ya que tenían que darle a una manivela (con una rueda) para picar la carne. En la actualidad, se utilizan la “picadora eléctrica”. El adoba consistía en añadir a la carne picada sal, ajos machacados, pimentón, un poquito de orégano y agua. El pimentón podía ser: mezcla de dulce y picante; actualmente se le pone pimiento (“ocal”). Todo bien revuelto y mezclado, se apretaba con las manos, se le hacía una cruz con los dedos y se tapaba y se dejaba reposar en las maseras durante un día.

Al día siguiente, las mujeres, con sus manos, le daban una vuelta y se probaba, friendo en una sartén, el picadillo para saber si estaba en su punto.

Al cuarto día se procedía al embutido que consistía en llenar las tripas, que ya cortadas en trozos y atadas por un extremo, con el “adobo”. A principios de siglo pasado, se llenaban a mano teniendo cuidado que no quedase aire dentro para no perder el embutido. Después se utilizaron las máquinas colocando distintas tipos de embudo según el grosor de la tripa. Acto seguido dos personas atan el chorizo por el otro extremo, y lo cuelgan en al varal para ser curado con humo y aire durante un tiempo.

Elaboraban dos clases de chorizo, los “achorizados”, de peor calidad, que se comían en el cocido. Y los otros, que no se achorizaban, como fiambre.

El lomo se adobaba con ajo, pimentón, sal y aceite, se dejaba un día y se metía en una tripa y colgado para su curación.

Los jamones se dejaban cubiertos de sal tantos días como kilos de peso de la pieza. Pasado este tiempo, se lavaban, para quitarle parte del sal, y se colgaban para ser curados.

Los yoscos se adobaban igual que los chorizos pero se mete en la vejiga y tripa muy gruesa. Se elaboran con huesos del pecho, costado y rabo del animal.

Las patas, oreja, morro, cabeza, se chamuscan, se lavan y se cuelgan para ser curados.

El día de la matanza es muy señalado porque , a parte de la familia, se reúnen con vecinos y amigos. Solían hacer comidas especiales y tener buena convivencia, quedando invitados par el año próximo.

El salchichón se empezó a hacer a partir de los años 70, y se sigue manteniendo en la actualidad. Para su elaboración es necesario picar la carne (buena calidad, suele ser de jamón, más gruesa que para el chorizo) mezclándose con tocino picado y se le agregan un preparado a base de pimienta en grano, sal y ajo machacado. Se adoba con las manos y se deja reposar durante 6 ó más horas. Se embute en tripa gruesa y necesita un proceso de curación como el de los chorizos.

Hay partes del cerdo como el hígado, los riñones, que han de consumirse en el propio día de la matanza o a los pocos días. Se suele hacer encebollado o guisados.

Otro producto que se consigue del cerdo es el unto o manteca, que consiste en una tira adiposa que tiene el cerdo. Se coloca en una “caldereta de cobre” o cazuela de barro y se pone al fuego. Una vez derretido, se hacía una bola homogénea, parecida a una hogaza de pan y se conservaba durante todo el año con una capa de sal. Los usos son diversos: desde engrasar los ejes del carro chillón, para repostería, para fritos, asados y de una forma muy peculiar, para hacer las sopas de centeno (los pastores, cuando pasaban 2 ó 3 días durmiendo en la cabaña, en la alta montaña, cuidando el ganado.

Como postre o merienda propia de la época de la matanza son los feisuelos de sangre. Su elaboración consiste en preparar un “bate” a base de harina, huevo, azúcar, royal (levadura) y sangre. Se prepara el aceite bien caliente y con una “garfilla” (caceta) se van dando la forma de espiral.

Y para terminar, son propios de mi tierra los torreznos que era tocino con hebras de jamón cortados en dados y muy fritos en la sartén.

Matanza de vaca, oveja, castrones:

Por las mismas fechas de últimos de Noviembre y Diciembre, se sacrificaban en el pueblo vacas, ovejas, castrones, que anteriormente habían sido engordados para ese fin.

De algunos de estos animales se extraían piezas de carne que luego se convertirían en cecina que pasaron por un proceso de curación previo.

En época de veranos se solía matar gallinas, pollos, corderos y cabritos, con el fin de tener carne fresca para esta época, ya que era muy difícil acceder a ella en el pueblo.

•La fruta en la familia:

Hace años la variedad de árboles frutales que había en las huertas del pueblo era reducida. Las especias más frecuentes eran los manzanos, perales, cerezas y el ciruelo. Especies que proporcionaban fruta fresca en verano y otoño y las manzanas que procuraban conservar para consumirlas durante el resto del año.

Había varias clases de manzanas: las “manzanas tempranas o agostizas” y las manzanas “reineta o gibosas” margas y pequeñas que se conservaban en lugares secos (no húmedos), entre paja, para completar su maduración y conservación.

La pera “temprana” se tomaba de postre durante verano y otoño. Es jugosa y dulce. La pera de invierno, menos jugosa que la anterior, se preparaba cocidas en vino o en compota. Parte de ellas se colocaban sobre paja para conservarlas y poder comerlas en el invierno. En alguna ocasión se hacían peras “en almíbar”.

Las guindas y cerezas se cultivaban en las huertas o prados. Se consumían frescas o para la elaboración de licores.

Las ciruelas, en menor cantidad y variedad que otras frutas, se toman en postre y en la elaboración de postres.

Como zona de alta montaña, abunda las moras y arándonos que sirven para elaborar mermeladas y licor de aguardiente y orujo.

•¿Se comen peces de río? ¿cuáles?

El valle Gordo está regado por el río “Valle Gordo”, aunque de poco caudal, por su cercano nacimiento de aguas cristalinas y frías, está poblado de finas truchas de exquisito sabor. Las forma de pescarlas era muy variada: con “naso”, “ferpón” (se asemeja a un tenedor en un palo), a mano y con caña.

La forma de prepararlas, casi siempre, ha sido y es fritas y en algunas ocasiones las “sopas de truchas”.

Generalmente las truchas se pescaban en verano y otoño.

•Fabricación de quesos caseros:

Al ser una tierra donde abunda la ganadería, se elaboraban en todas las casas para consumo doméstico, alguna variedad de queso. Las leches empleadas eran la de “vaca y cabra”.

>>El queso: la forma de elaboración es la siguiente:

Calentar la leche en una cazuela, se le adiciona unas gotas de “cuajo” (líquido en un frasco que adquirían en el mercado). Se deja un tiempo hasta que presente un aspecto de coagulación o cuajado. Se le pone un poco de sal y se “soba” o amasa un poco para que suelte todo el suero; de esta forma se obtiene una “papilla”. Esta papilla se escurre (se echa) en una “escurridera o fardel de lino”. Después de un tiempo, tras adquirir la forma redonda o cilíndrica, se saca para un plato con ayuda de una cuchara. Esta queso se solía colocar en un sitio, normalmente en el balcón, sin que le de el sol directo ya que peligraba “remarguizar” (mal sabor).

>>La cuajada:

La leche se cocía al fuego en “peroles” o cazuelas con precaución de meter dentro una tapa para evitar que se derrame en el momento de ebullición. A continuación se le echa el “cuajo” para seguir el mismo proceso que el anterior. Se recoge con una espumadera y se le agrega azúcar según gustos. Este tipo de queso se suele tomar de merienda o cuando los pastores van a la montaña a cuidar sus ganados o en el campo cuando realiza labores agrícolas. >>La mantequilla :

En el pueblo había la “lechería” que era un lugar o local con una máquina de manivela que consistía en separar la leche de la nata. Parte de ella se vendía y otra se llevaba a las casas, se echaba en un “odre” (piel de cabrito) o “mazadera” hacha de hojalata o latón. Se daban fuertes movimientos de izquierda a derecha hasta conseguir separar la mantequilla del resto del suero, que se echaba a los cerdos. La mantequilla se lavaba con agua y se le daba forma con la ayuda de una cuchara y un plato de madera. Se tomaba untada con pan con o sin azúcar; también era usada para hacer pastas caseras. Cuando abundaba alguna “mazada” (trozo de mantequilla), se vendía a los mantequeros de otras localidades o pueblos.

•¿Qué plantas se usan como legumbre y como condimento?

Desde hace mucho tiempo, las huertas se cuidaban con esmero. Casi todas eran tierras de regadío. En ellas se cultivaban gran variedad de hortalizas y verduras. Entre ellas destacamos: acelgas, espinacas, lechuga, berza, cebollas, guisantes (que una vez secos se les llamaba “arbejos”), habas verdes para el consumo de las personas. También se cultivaba, en abundancia, remolacha y berza para los animales y de forma muy especial para el cerdo.

Las habas se comían verdes o bien se dejaba secar el grano y se consumían como legumbre.

Respecto a las plantas que son usadas como condimento, cabe destacar la cebolla, el ajo, perejil, tomillo, orégano.

El terreno de esta zona (Omaña) es muy apropiado para el cultivo de la patata. Se cultivaba grandes fincas (“eros”) para venderlas por su gran fama tanto para el consumo de personas o par la siembra:

Se suele sembrar a finales de la primavera para que en el mes de Octubre se lleve a cabo su recolección. En el mes de Abril se prepara el terreno “abonado” con estiércol de los animales y “arándolo”. En Mayo es la época de la “siembra” que se hacía con “arado romano” de madera, tirado por dos vacas. Pasados unos días, se pasa el “rastrón” para quitarle la hierba. Cuando ha crecido el tallo, se “excava” y se vuelve a “arar” para hacer el surco para el riego. Si es necesario, se “sulfatan” si tienen escarabajos. En el mes de Octubre se realiza la recolección ( en la primera quincena)

•¿Se toma café? ¿Se usan otras bebidas, como té, manzanilla, té de las rocas?

Según me cuentan, durante el siglo pasado, el café ha sido un bebida de consumirse mucho. En los años difíciles de la guerra y postguerra, se tomaban infusiones de manzanilla (flor de malva), rudo y té, recogidas de los montes próximos al pueblo.

A partir de los años 40 se introdujo el consumo del café (de mejor calidad que el de ahora). Los granos se tostaban y se molían con “molinillo de mano”. Para elaborarlo, se ponía agua a hervir y cuando estaba en el punto de ebullición, se echaba el café mezclado con “achicoria”, y en algunas ocasiones había costumbre de coger con las tenazas un carbón encendido y lo metían dentro del “puchero” del café; decián que así les daba más color y mejor sabor. Lo dejaban reposar tapado y lo colaban a través de una “manga de café” hecha en casa.

Acostumbraban a tomar café con leche por las mañanas, azúcar y migas de pan (para desayunar). Mas adelante empezó a tomarse café después de las comidas, pero sólo los días de fiesta importante. Actualmente se toma todos los días y en varias ocasiones.

A parte del café, como hemos mencionado, se consumía la manzanilla (infusión de tipo digestivo), té, ruda...

•¿Se bebe vino? ¿Sidra? ¿Chacoli? ¿Licores?

Entre los hombres, el vino tinto ha sido la bebida más consumida, pues lo tomaban para acompañar la comida y en otro momento del día.

A principios del siglo pasado, iban con su botella, a adquirirlo a la “cantina”; compraban un litro de vino, más o menos, que el cantinero sacaba de las “cubas de roble” o “pellejos” para vendérselo al comprador. El cantinero adquiría, el vino, en las bodegas y transportaba en “carros” tirados por vacas.

Más adelante, a mediados de siglo pasado, cada familia compraba su propio “pellejo” o “garrafón” de vino.

Otra bebida que consumían era el aguardiente u orujo para tomarlo por las mañanas y unas gotas en el café.

En las fiestas propias de invierno se calentaba el vino y se le echaba azúcar.

En la mesa nunca se servía ni sidra ni cerveza. En los últimos años se ha puesto de moda el champagne, sidra, cerveza, gaseosas, todas ellas adquiridas fuera de casa.

•El tabaco en la sociedad:

Por lo general, los padres no daban autorización a los hijos hasta que estos regresaran de la mili. Siempre había alguno que lo hacía antes, a escondidas. Aunque había otros que se iniciaban en edades más tardías, por ejemplo, mi abuelo me contó como elaboraban los cigarrillos:

o En un trozo de finca se siembra el tabaco.

o Más tarde, recoge las hojas y lo secaba; se deshacía frotándolo.

o Compraba los “libritos” (papel de fumar cortado y preparado).

o El tabaco se reservaba en una “petaca” que llevaban el bolso y en cualquier momento podía “liar” un cigarillo.

La forma de prender el cigarrillo, era con los “mecheros de mecha”. Este mechero está previsto de una larga mecha amarilla y roja. Se accionaba con la mano derecha, una rueda dentada que tenía una piedra y saltaba la chispa y prendía la mecha. Una vez encendido el cigarro, el mechero era apagado tapando con el dedo un trocito de tubo que tenía el mechero, y lo guardaban en el bolso para la siguiente ocasión.

El que no sembrara tabaco, lo adquiría comprando cajas o “cuarterones”.

En raras casos se utilizaba la pipa o boquilla y desconozco que se fumara otra sustancia que no fuera ésta.

En la actualidad se fuma tabaco negro o rubio elaborado en cigarrillos emboquillados y en cajetillas de unas 20 unidades.

•¿Qué transformación se ha operado en el régimen alimenticio ordinario desde el siglo pasado?

Si hacemos una comparación en la forma de alimentación seguida por los vecinos del pueblo en las primeras décadas del siglo pasado con la que practicamos hoy, verdaderamente hay diferencias muy considerables.

Hasta la mitad de siglo (años 50) los cambios en cuanto a tipo de alimentos, forma de prepararlos, horarios, han sufrido poca variación. Es más notable a partir de los años 60, destacando la gran abundancia de alimentos y forma de prepararlos o consumirlos.

En la época de la guerra o posguerra debemos destacar que hubo gentes de carencia de alimentos necesarios.

En la actualidad, hay más variedad de comidas ya que los avances tecnológicos permiten que podamos consumir productos de otras regiones o países sin necesidad de salir del pueblo.

La dieta alimenticia en los últimos tiempos es más equilibrada, variada y completa. Las personas acuden al médico de forma periódica y procuran privarse de aquellos alimentos que perjudiquen a su salud.

•Agradecimientos:

He recogido tanta información (abuelo, vecinos, amigos y demás familiares), que algunos pasan de los 90 años y gracias a Dios siguen en plenas facultades mentales para poder relatar y contar costumbres y cosas típicas de esta lugar.

Las personas que me han ayudado en este trabajo son:

>> Abilio Galán García (abuelo materno)

>> Soledad García

>> Edelimira García Barros

>> Manolo Álvarez Fresno

>> Mª Teresa Galán García

>>Fermín Manilla Gutiérrez

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